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sábado, 14 de abril de 2012

To allways

La gente viene y va como el tiempo, como el calor del verano o la lluvia de otoño, viene como el día y se va con la noche. Las despedidas son tristes y dolorosas y los dos minutos que lleva decir un hasta siempre se tatúan en tu pecho y no te dejan respirar, es posible que eso sea el recuerdo más eterno que quede, un recuerdo que no se borra con lágrimas, un recuerdo que prevalece aún con el paso de los años, un recuerdo que escuece que lástima, que hace daño... pero a fin de cuentas un recuerdo, y como todo recuerdo forma parte del pasado, un pasado que se hace presente con cada lágrima y en cada despedida.